
El agua de la poza señalada
origen del brebaje y de los cuentos
transmutan en leyenda los eventos
testigo del andar de madrugada.
Ignoro la verdad, mujer o hada
tan sólo se trató de avistamientos
la biblia sopesó mis juramentos
quedando relegada a mascarada.
Sus labios con el brillo de lisura
besando con candor y muy despacio
se entregan con amor en noche oscura.
Soñando que permute en un palacio
el ósculo replica con soltura
y vaya buena suerte del batracio.
El Armador de Sonetos.